El sufrimiento de los PAS: centinelas de la humanidad

Así de entrada la experiencia de las personas altamente sensibles (PAS) que sufren por las injusticias del mundo y la maldad de las personas, es algo negativo. Sufrir no es bueno, sin embargo este sufrimiento tiene sentido y es bueno para el mundo y para las personas que hacen y padecen el mal.

Alguno podría pensar propongo el masoquismo, pero no es así. El masoquista busca el dolor porque le produce placer y no es el caso.

El dolor no es bueno y debemos evitarlos siempre que se pueda pero no a cualquier precio o de cualquier modo, tolerándose que la infección de la violencia se extienda por el cuerpo de la humanidad. Existe un sufrimiento razonable que protege y salva a la humanidad.

Se podría pensar que lo mejor que se puede hacer por los PAS es narcotizalos o endurecerlos para que no padezcan y se adapten a la crudeza del mundo. Pero en verdad, ¿es bueno adaptarse a un mundo de violencia? ¿Realmente hacemos felices a los PAS haciéndoles más rudos y que les resbalen las injusticias como si tuvieran piel de ballena?

Un PAS puede dejar de sufrir por la maldad que vivencia a su alrededor pero no podrá vivir alegre porque su sensibilidad de conciencia le hace ver que la vida así, no tiene sentido.

Analogía del pájaro en la mina

Y me podrías preguntar: –«¿y qué sentido podría tener el sufrimiento? ¿Cómo se puede salvar al mundo sufriendo sin más? Una analogía la podemos encontrar en los canarios que se usaban en las viejas minas de carbón.

La emanación de gases tóxicos en las galerías cobraba muchísimas vidas, además de los que morían por las explosiones que provocaban los gases inflamables.

Los minero entraban con un canario enjaulado, pues era más sensible a la inhalación de los gases que los humanos, y cuando los canarios presentaban síntomas de atolondramiento o agitación, era un aviso para los mineros y podían abandonar las galerías peligrosas antes de que ocurriera una desgracia.

Así como los canarios eran los centinelas de los mineros, los PAS son los centinelas de la humanidad.

Más que neutralizar la alta sensibilidad o dejar de ofrecer estimulación a los PAS que les dañen, lo que conviene hacer es, disponerles para que afronten con resilencia.

Que vivencien los estímulos con aceptación, esperanza, motivación y pensamiento científico, de modo que no sufran de forma irracional, pero sigan sensibles ante la injusticia, la hipocresía y la maldad.

De este modo, su sensibilidad es un tesoro, un regalo envenenado diría Dabrowski, pero que bien gestionado puede llevarse y sirve de alarma para el mundo y despierta la conciencia de las personas de buena voluntad que si no habían actuado antes era porque su sensibilidad no se había percatado.

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